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Dante Gebel abrió el programa recordando "los hábitos de los niños de antes"

Dante Gebel abrió el programa recordando "los hábitos de los niños de antes"

El conductor realizó un viaje al pesado y destacó la niñez de su generación

Una de las secciones infaltables de La Divina Noche de Dante es esta que recurre a la nostalgia del pasado y la compara con el presente a través de distintos tópicos que va sugiriendo el conductor con la siempre compañía de Camilo Quintana. En el programa de la fecha, el conductor habló de los "los hábitos de los niños de antes", y destacó aquellas cosas que le gustaba hacer en plena infancia y que, en ocasiones, no estaba bien visto por los más grandes. "Jugábamos a que éramos Godzilla inundando un hormiguero haciendo pis encima", recuerda. 

Apelando a la nostalgia y su excelente memoria, Gebel se acuerda de aquellos juegos que eran producto del aburrimiento en distintos lugares, por ejemplo: el colegio. "Morder la punta de un lápiz. Al principio el gusto es feo, después como que te enviciabas y te hacías adicto al grafito. Y dejabas el lápiz con la tripa negra al aire, pero no podías parar. Mi vieja me compraba esos lápices con una goma de borrar en la punta para tratar de arrancarme del vicio, pero digámoslo de una vez, esas gomas nunca borraron", sentencia. 

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"Otra de las cosas que me fascinaba era jugar con el termómetro, hacer de enfermero"; suma al relato el conductor. Sin embargo, esto último lo llevó a analizar su economía pasada y recordar otra anécdota. "Pasa que en mi familia éramos tan pobres que, en invierno, cada vez que uno tenía fiebre era una buena noticia: '¡Bien! Tiene fiebre, tenemos grados gratis. ¿Quien quiere dormir con Dante que esta calentito?'. Y se peleaban todos por llevarme a la cama, era como una bolsa de agua caliente", cuenta de manera simpática. 

Para finalizar, deja una especie de pensamiento final apelando a disfrutar cada etapa de la vida, porque cuando uno crece existen otro tipo de responsabilidaes. "Llega el día en que todo eso deja de gustarnos, es el día que nos hacemos adultos. Y llega el día en que se lo prohibimos a un hijo, y ese es el día en que empezamos a morir. Decí que gracias a dios ahora tienen un celular para entretenerse", reflexiona. Y, agrega:  "No dejamos de divertirnos porque nos ponemos viejos, sino que nos ponemos viejos porque dejamos de divertirnos"

¡Mirá el monólogo completo en el video!

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