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"Velorio en casa", el monólogo de Dante Gebel para abrir el programa

"Velorio en casa", el monólogo de Dante Gebel para abrir el programa

El conductor recordó un momento no muy feliz de su infancia y detalló cómo se despedían a los difuntos en su barrio.

Una de las secciones infaltables de La Divina Noche de Dante es esta que recurre a la nostalgia del pasado y la compara con el presente a través de distintos tópicos que va sugiriendo el conductor con la siempre compañía de Camilo Quintana. En el programa de la fecha, el conductor habló de los "los velorios en casa", y remarcó cómo cambiaron los tiempos, ya que antes esos eventos se realizaban en las casas de los difuntos. "Somos de una generación donde los velorios se hacían en las casas, no había cocherías, casas fúnebres", comienza el conductor para hacer su descargo sobre un tema bastante polémico. 

Apelando a la nostalgia y su excelente memoria, Gebel se acuerda de aquellos momentos en donde su familia utilizaba la cochera de su hogar para darle el último adiós a sus conocidos, algo que en cualquier menor de edad queda grabado para siempre. "Era un acontecimiento comunitario, barrial. Era como un programa de viernes, 'nos vamos al velorio de don Ibarrola'. Todos ayudaban, los dueños de casa solo tenían que poner el muerto, y los demás, colaboraban con el resto", cuenta poniéndoles un poco de humor al tema. 

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También aprovechó sus recuerdos para dar detalle de cómo era el cajón que transportaba al muerto. "No eran esos que ves en la tele cuando se muere un famoso, los ovalados de roble laqueado con herrajes (que más que un muerto parece un huevo de chocolate, con sorpresa). Ponían el más berreta, de la madera más barata, de tergopol o de corcho, si era posible", asegura. 

Ya llegando al final del monólogo de la fecha, Gebel reflexiona sobre lo que le gustaría a él cuando se vaya de este mundo. "Estoy pensado en donar mi cuerpo a la ciencia. Así, sin velorio, ni nada. Las orejas las donaría al museo de cera; siempre me dicen que no escucho cuando me hablan; así que, pienso que con un tapón mío, podrían hacer las estatuas de los tres tenores", cierra entre risas. 

¡Mirá el monólogo completo! 

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