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Dolly Yrigoyen conquista MasterChef y nuestros corazones

La cocinera se ganó el cariño de los participantes y el público con sus devoluciones sin filtro. Mientras muchos espectadores piden que se quede como jurado fija, repasamos los momentos que la convirtieron en la suplente favorita de MasterChef.

Cada vez que Dolly Yrigoyen aparece en MasterChef, algo cambia en las cocinas. Los participantes la reciben entre aplausos, sus devoluciones se convierten en protagonistas y las redes sociales se llenan de elogios. La experimentada cocinera parece haber conquistado al público, que ya empezó a pedir que ocupe un lugar permanente en el jurado en reemplazo de Maru Botana.

Y las comparaciones con su colega no tardaron en aparecer. Mientras Maru recibe cuestionamientos por su manera de evaluar las preparaciones, Yrigoyen se ganó una legión de admiradores gracias a su personalidad, su experiencia y una particular manera de poner orden.

Entre sus mejores momentos, Dolly dejó en claro que no tiene pelos en la lengua. “Es desorden, por Dios”, lanzó al acercarse a una de las estaciones de trabajo. Y cuando vio a algunos participantes con los músculos al aire, tampoco tuvo contemplaciones: “Esto no es un gimnasio, no es una demostración. Vengan a cocinar como cocineros”.

Es que Dolly tiene algo de esas señoras que te ponen los puntos sin demasiadas vueltas. Te retan, te corrigen y, en medio del reto, también te enseñan. Una combinación de exigencia y experiencia que parece haber encantado al público.

Pero sus observaciones no se limitan a la organización de la cocina. Cuando Nazareno Casero intentó explicar su plato con un discurso interminable, Dolly lo interrumpió: “Por favor, aterrizá, respirá y hablame claramente. No tengo ganas de interpretar”. Y al cantante de Mala Fama también le tocó recibir un consejo que sonó más a un “¡¿Qué hacés, pibe?!” cuando le indicó que debía secar bien los langostinos antes de utilizarlos.

¡Y aún hay más! Porque, si faltaban pruebas de que Dolly sabe hacerse respetar, también amagó con abandonar el estudio cuando estaba por realizar una devolución y los participantes se pusieron a conversar. ¡Son chanzas, doña! Aunque, como dice el refrán, entre broma y broma, la verdad se asoma.

Entre retos, elogios y alguna que otra amenaza de retirada, Dolly terminó convirtiéndose en una de las grandes protagonistas de MasterChef.

Las redes la piden, doña. Y bueno, en esa cocina podrán faltar ingredientes, pero cuando llega Dolly, ¡lo que sobra es orden!

 

 

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